Cómo desegancharse de un alimento

Tengo ganas de hablar contigo sobre algo que seguro que te suena. Alguna vez te lo habrán dicho o lo habrás dicho tu…«Te quiero, pero no puede ser«.

Pues, ¿sabes una cosa? El final de una historia de amor con una persona guarda muchas similitudes con desengancharte y decir adiós a un alimento que te daña y que no quieres comer más.

No me entiendas mal, despedirte de un amor es algo mucho más profundo, pero como seguro que ya te ha ocurrido alguna vez, puedes aplicar los mismos pasos para decirle que no a un alimento. Veamos:

 

1) Decides que la relación ya no tiene futuro (ni presente): «Querido queso, te quiero, pero no puede ser» (ése fue mi caso); o «Querido gluten, te quiero, pero no puede ser» (también fue mi caso!!!).

Cuando te das cuenta del daño que te hace una relación o de que te aleja de tus objetivos vitales, puedes hacer dos cosas, seguir en ella y ver si se puede arreglar o dejarla.

Si ves que comer queso, gluten, azúcar, animales, o lo que sea que comas 🙂 te hace daño (tripa hinchada, malas digestiones, diarrea, estreñimiento, subes de peso, conflicto ético o moral…), puedes

Ver si se puede arreglar: sigues comiéndolo pero eliges alimentos ecológicos, disminuyes la cantidad que comes (como si te tomaras un tiempo dentro de una relación), lo comes más despacio, pones foco en la combinación de alimentos, cambias los lácteos de vaca por los de cabra, comes huevos de corral en lugar de los de granja…

Dejarlo: Si aún así el malestar continúa… no tienes más remedio que ¡dejarlo!

2) Abstinencia. Para dejar con éxito una relación es útil dejar de verse por un tiempo, ¡o al menos, no verse tanto! Así que saca el alimento de tu casa y evita ponerte en situación de peligro (por ejemplo ir a comer a un restaurante especializado en quesos si lo que quieres es dejar el queso!!)

 

3) Aceptar lo que sientes. No te niegues la frustración, el dolor, la ansiedad o lo que sea que sientas por la despedida. Recuerda que «a lo que te resistes, persiste«, así que si estás hecho polvo, lo estás. Este es un buen momento para verte a ti mismo y conocerte mejor, para buscar soluciones, para apoyarte en la gente que te quiere y que está deseando echarte un cable, y para ver lo que te aportó la relación y no vivir desde el victimismo.

Por ejemplo, sientes ansiedad por comer pan blanco malísimo con mucho gluten, pero se te antoja esponjoso por dentro y crujientito por fuera. Y te observas. Observas qué hay detrás de ese deseo, buscas alternativas saludables y recuerdas lo ligero que te sientes cuando tomas, por ejemplo, un batido verde.

 

4) Tomar la decisión de elegir otra cosa. Una elección supone una renuncia, le dices que no a algo o a alguien; por eso nos cuesta tanto decidir. Nos fijamos en la pérdida, en ese «no», pero no nos fijamos en la ganancia, en el «sí» a lo que nos acerca más a nuestro objetivo.

Si tu objetivo es la salud y el bienestar, ése es tu sí. Pon foco en que si eliges evitar el alimento dañino te acercas a tu objetivo, en lugar de poner foco en el dolor por la pérdida de lo que en el fondo no quieres.

 

5) Permitir que tu nueva elección ocurra de manera natural. Al principio tu deseo es que el antiguo amor regrese, ¡le echas tanto de menos!, pero si te mantienes fiel a tu decisión y sigues los pasos anteriores, llega el día en que aparece alguien que se te antoja mejor.

Yo me acuerdo cuando dejé de comer queso. ¡Sólo pensaba en él! Pero luego, tras pasar el síndrome de abstinencia :), cuando un día decidí conscientemente y no por compulsión comer un poco, me sentí decepcionada: «¡Pues no es para tanto!», pensé. De manera natural me había dejado de atraer. Como pasa con los ex novios 🙂

¿Cuánto tiempo inviertes al día en cuidarte?
Si es menos de media hora es urgente que lo amplíes.
Elegir desde el amor a ti mismo tiene un coste: tu tiempo.
Régalate a tí mismo tu propio tiempo
y trátate como a la persona que más quieres.
 

Ayer en Café Morenini hablamos sobre esto, en un programa en solitario (de nuevo) dedicado a las personas que quieren desegancharse de los alimentos dañinos pero que sufren, porque lo hacen desde la imposición y el autocastigo.

 

El programa se titula: «Alimentación consciente ¿o carcelaria?»
y puedes verlo/escucharlo aqui:

 

http://cafemorenini.com/alimentacion-consciente-o-carcelaria/

6 comentarios en “Cómo desegancharse de un alimento”

  1. Realmente lo q expones Ana seria un comportamiento normal de alimentarnos cuidandonos y sin embargo nos dejamos llevar por deseos, emociones que carecen de ese argumento de salud

  2. Muy bueno Ana,… y muy buena comparación con «El final de una historia de amor».

    Todos «de alguna forma» nos sentimos identificados.

    Y al final ver todo desde el lado positivo y… se puede dejar… si al final nos hace daño.

    Muchas gracias. Muy bonito

    Saludos

  3. Muy buen artículo y escrito con toda la claridad del mundo. La pena es que cueste tanto romper con ciertos hábitos y apegos!!!

  4. Totalmente de acuerdo. yo intento desengancharme de la bollería y el azúcar.. Cada día lo intento, Y cada vez me cuesta más. Quiero cuidarme, pero he visto que el azúcar es una «droga», y como tome alimentos detonadores como el chocolate, la hemos liado,. Ya es un no parar, toda la tableta cae. No se parar.
    Estoy intentando buscar ayuda, porque los alimentos más perjudiciales son los que me pide el cuerpo en estos momentos, incluso con atracones. quiero poner punto y final, Ya. Y con vuestra ayuda poco a poco lo conseguiré. Gracias

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